En la fabricación de transmisiones automáticas, cada componente se somete a pruebas de fugas en múltiples etapas del proceso, y hay buenas razones para ello:

  • Los conductores quieren evitar una transmisión con fugas que podría dejar su coche fuera de servicio.
  • Los fabricantes prefieren realizar las pruebas de fugas con aire seco y limpio en lugar de utilizar el líquido de transmisión, que puede ser complicado y desordenado.

Con los requisitos cada vez más estrictos de eficiencia en el consumo de combustible, el número de velocidades en una transmisión automática ha aumentado considerablemente para que el motor de combustión interna funcione con la máxima eficiencia. Esto implica una mayor cantidad de canales que contienen fluido a presión.

La mayoría de las transmisiones automáticas están hechas de aluminio fundido o aleaciones ligeras para resistir el calor y el estrés. Pero este proceso de fundición es propenso a la porosidad, lo que aumenta el riesgo de fugas tanto internas como externas.

¿Por qué importa?

  • Una fuga externa es más grave que una interna, ya que podría reducir el nivel de líquido de transmisión y causar un mal funcionamiento.
  • Una fuga interna importante podría afectar la eficiencia y provocar cambios de marcha no deseados.
  • Pero una pequeña fuga interna generalmente no tiene consecuencias importantes.

Por eso, las especificaciones de diseño permiten diferentes tasas de fuga de aire para fugas internas y externas. Debido a la tensión superficial del líquido de transmisión, siempre se permite cierto nivel mínimo de fuga de aire.

¡Las pruebas de fugas son clave para garantizar la fiabilidad y el rendimiento de las transmisiones automáticas!